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La Coctelera

Perdido en mi habitación

Blog de Raúl Salgado. Ferrol (1982). Periodista

21 Febrero 2009

Duelo de críticas: "El curioso caso de Benjamin Button"

Alterné mi tendencia al cine de sábado y me sumergí en plena noche de viernes. Menor afluencia, pero no poca, ojo. Con el cansancio propio de una jornada de trabajo, de la que acababa de salir. Vamos, un condicionante en contra.
Sin embargo, Benjamin Button y su más que particular historia hicieron que mis ojos se resistiesen en plenitud al parpadeo dormilón. Una historia, en todo caso, poco creíble a oídos de cualquiera, pero que David Fincher ha transformado en una fábula de lo más verosímil.
Porque, claro, que un bebé nazca con la fisiología de un octogenario y fallezca en el regazo de la mujer a la que más amó en su vida es, evidentemente, el mundo al revés. El orden ilógico de toda una trayectoria.
Los adornos de este filme son varios y brillantes. Pero todo tiene matices. Las críticas que escuché previamente, en mi opinión, pecan de efusividad. Porque, sí, es una película más que notable, pero no todas sus imágenes brillan.
La parte inicial es floja, con el protagonista enrolado en un barco que a más de uno le chirría. Y yo añadiría: la hija de la mujer protagonista, en su etapa adulta, está encarnada por una actriz un tanto floja, que hace llegar a pensar en que ese particular narrador intermedio sobra.
Brad Pitt y Cate Blanchett están sublimes. Sí, la luz les ilumina de un modo muy hermoso y su interpretación es muy destacada. Eso sí, su etapa álgida, en torno a la treintena, en el punto máximo de su relación sentimental, peca de pastelazo, bajo mi modestísimo criterio.
Y una menor Tilda Swinton completa el reparto principal. Bueno, nunca ha sido santo de mi devoción: poco expresiva, por ejemplo. Detalles menores, ojo. Porque la veo muy cercana a la calificación de obra maestra. La música, el color, los exteriores y los interiores...
La parte central del filme y, sobre todo, la final ponen al borde de la emoción. De la vida que se va para alguien que la quiso vivir sin pesimismo, pese a todo lo que pesaba a su espalda. La impotencia del que ama y deja descendencia, pero ve apagarse su luz.
NOTA: 8'5; Segunda opinión, http://enelmundodeoz.blogspot.com/

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Periodista (Ferrol, 23 de abril de 1982)

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