¿Son todos iguales?
Bueno, pues después de meses de espera, se consumó lo aguardado y pronosticado por muchos.
Las coletillas se suceden: el primer presidente negro, el reflejo del sueño americano, etc. Todo un espectáculo ver a miles de personas, en plena noche, esperando el discurso de Barack Obama en un parque de Chicago.
La política estadounidense tiene muchas peculiaridades.
Me sorprende, como escuché esta mañana, que los americanos tengan tanta curiosidad por detalles no íntimos, sino absurdos, como el nombre de la mascota que los Obama, siguiendo la tradición, adquirirán para estrenar la Casa Blanca.
Y me quedo con John McCain. Me quito el sombrero, que diría un amigo. Menudo respeto y saber perder. No me lo esperaba, lo reconozco. Aguardaba un discurso más propio de estar mordiéndose la lengua.
Marketing del bueno. Obama ha sabido, como pocos, construir su propio producto. Una imagen absoluta, que inunda todos los medios de comunicación y de expresión pública.
Ahora llegarán las incógnitas. ¿Mucho producto y poca política? ¿Qué hará Obama? ¿Llegará realmente el cambio a la política yanqui? ¿Cambiará en algo la vida del resto del planeta?
Quizás el cambio no sea tan brusco como algunos creen. Más de lo mismo, con retoques. Decir que lo acusaron de izquierdista... ¿Alguien de izquierdas en América, por favor?
Lo dicho: el marketing nos une. Todos los políticos prometen y, sobre todo, nos camelan. Ahora Obama debe demostrar que vale para el cargo... Yes, we can.

