Publicidad:
La Coctelera

Perdido en mi habitación

Blog de Raúl Salgado. Ferrol (1982). Periodista

23 Junio 2008

Duelo de críticas, "Sexo en Nueva York: La película"

Mi amiga Dorothy se me ha vuelto a adelantar. Los lunes me resulta complicado madrugar informáticamente hablando. Toca relatar la experiencia cinéfila del fin de semana en que Rajoy repitió como líder popular y la selección, ahora sí, marcó historia.

Fue el turno para "Sexo en Nueva York: La película". Reconozco que la esperaba, pero no con grandes festejos conmemorativos. Había oído hablar pestes sobre la película y, como de costumbre, me quedo en un término medio.

Para empezar, rechazo la etiqueta de "serie de/para mujeres". Yo he visto la serie. Y hubo bastantes cosas que me gustaron. Creo que, aunque tuviese una parte frívola bastante destacada, analizaba de manera desenfadada cosas de las que no se deja de hablar hoy en día: sexo, amor, problemas laborales...

La serie creó un ambiente muy interesante en torno a sus cuatro variopintas protagonistas. Pero creo que la película llega tarde y de mala manera. Tras un inicio cercano a lo hortera, al lujo por el lujo (y carente de clase o glamour, del que tanto se habla alrededor de la película), llegó la verdadera historia. ¿O no?

El filme se centra en exceso en la figura de Carrie Bradshaw-Sarah Jessica Parker. Tardan en llegar las historias de sus tres amigas. Y la historia de Carrie da para polémica, porque que el amor de tu vida te plante el día de tu boda y en alguna ocasión más choca con el ideal de libertad femenina. Ni hombres ni mujeres, a nadie le gustaría vivir esa experiencia. O eso creo.

"Sexo en Nueva York: La película" explota en demasía la vena frívola, la vena comercial del original. Planos que empiezan en bolsas de Manolos, lista de diseñadores para el traje de novia, comparaciones entre la importancia del amor de un hombre y la de un bolso de Vuitton...

Además, coincido con las críticas previas que he leído (y a las que poco más puedo añadir) sobre la duración. Dos horas y cuarto la convierten en un megacapítulo, pero los originales, que ni rozaban la media hora, condensaban historias más profundas.

No me creo que haya secuela de la película, pero este final es cuando menos curioso. Carrie se casa con quien la rechaza y re-rechaza, Samantha abandona a quien dice querer porque no resiste la tentación del cuerpo ajeno, Charlotte al fin alcanza su felicidad y Miranda las pasa canutas por un pequeño desliz de su esposo.

Sigo recordando la serie original como algo entrañable, por encima de tapujos por su vocabulario directo, pero la película me sirve para poco más que para recordar viejos tiempos y reencontrarme con unas chicas que me dieron buenas sesiones de televisión.

Ya anoche, la selección me repuso en la vida normal. Pero me aportó mucha más tensión y alegrías que de costumbre. Ahora todos queremos a la roja. Somos gente cínica. De la Morena decía que "hay mucha crisis y que nos hace falta, porque es una borrachera sana". Ya, pero, aún llegando a la final, el lunes próximo volveremos a tocar el suelo. El de todos los días.

Rajoy, además, dio una lección que aún tendrá que anudar a sus críticos. Gallardón sale ovacionado, pero hay demasiados aspirantes alrededor del gallego. Demasiado cine y fútbol. Habrá tiempo para más cosas. Para otras (pero similares) opiniones, http://enelmundodeoz.blogspot.com/ y http://blogs.lavozdegalicia.es/antiadiaz/2008/06/21/ya-nadie-se-divierte (Dorothy y Antía Díaz, de Radio Voz Ferrol, respectivamente en sus blogs particulares). Echen un vistazo.

servido por Raúl sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Raúl

Perdido en mi habitación

Ferrol, España
ver perfil »
contacto »
Periodista (Ferrol, 23 de abril de 1982)

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera