Publicidad:
La Coctelera

Perdido en mi habitación

Blog de Raúl Salgado. Ferrol (1982). Periodista

17 Noviembre 2009

Punto y final

Aunque la noticia se esperaba, no deja de causar sorpresa y alegría que esta mañana se confirmase la liberación de la tripulación del "Alakrana". Quizás el secuestro más mediático de nuestra historia reciente, pero no el último que viva circunstancias similares, probablemente.
Un caso que cuenta con demasiadas aristas. En primer lugar, la actuación del Gobierno. Reprochable, en opinión de muchos. Demasiada lentitud, aunque se reconozca que el asunto requería de tacto y de paciencia. Y evidentes faltas de coordinación en el seno del Ejecutivo.
Qué decir de la Justicia. El problema residía en la captura de dos de los piratas implicados. Porque, claro, una vez detenidos, quién dudaría de que hay que someterlos a la Justicia española.
Bueno, pues a muchos no les cabía en la cabeza, fíjense, y pedían una liberación casi sin condiciones. Criticable, en mi opinión, aunque estemos hablando de las vidas de unos españoles retenidos, porque saltarse la Justicia a la torera crea muchos y malos precedentes.
Las familias, lógicamente presas del pánico, pidieron ayuda a los cuatro vientos. Pero una particular petición de silencio del presidente del Gobierno aligeró la carga crítica, acalló denuncias a veces un tanto desmadradas y también moderó el tono mediático.
Porque nunca dejaremos de sorprendernos. Los medios han batido un nuevo récord y han seguido al minuto el caso Alakrana. Hoy mismo, muchas cadenas han alterado su programación ante lo relevante del tema. Había interés, parece ser, y han respondido a esa demanda.
Pero algunos medios han querido exprimir demasiado la naranja. Conexiones diarias con unos familiares que han adquirido relevancia en la prensa y con unos tripulantes necesitados de soluciones, aunque careciesen de coherencia.
Quizás un precedente para futuras situaciones límite en el riguroso directo de los medios. O, quizás, el caso fuese muy peculiar y no se repita algo así. A lo mejor todos debemos pensar en lo que se ha hecho, mediáticamente y políticamente, y reflexionar con calma.

servido por Raúl sin comentarios compártelo

10 Noviembre 2009

Volver al ruedo

Vuelvo a esta plaza pública después de diversas vicisitudes en cuanto a salud (catarrazo en fase de superación), vida y trabajo se refiere. Y no sé si seré capaz de asimilarlas y de reorientarlas en base al tema guía de estas últimas semanas, pero lo intentaré.
Sí, querido público: hablo del "Alakrana". Es el barco de nuestras vidas. El buque que simboliza la comunión entre el sentir del pueblo y la lentitud administrativa.
Bueno, no siempre la administración tiene por qué ser moderada en su paso, por lo que también se atisba en estos días que vivimos...
¿Quién no querría hacer lo que fuese por salvar la vida de un ser querido? Figúrense. Nadie quiere ni puede ponerse en semejante papelón. Yo diría que ni siquiera debo, para no tener que vivir permanentemente en guardia.
Seríamos capaces de salvar a quien nos lo pide, lazo sanguíneo de por medio, por encima de cualquier cosa. Incluso pidiendo que se devuelva a unos delincuentes a su lugar de origen y dando carta de naturaleza al pago de un rescate millonario que será traducido a armamento.
Comprendiendo la desesperación de las familias, y la oportunidad por seguir en riguroso directo un tema de tanto alcance, se nos está escapando a todos un poco de las manos el caso "Alakrana".
Porque, según lo escuchado, hablar con la tripulación cada día está dando alas a los secuestradores. Porque, esté bien o mal hecho, devolver a Somalia a unos delincuentes (y anoten: a cortísimo plazo) parece querer saltarse el Estado de Derecho con la mejor pértiga.
Porque el Gobierno intenta salvar el tipo, bien magullado estos días por certeras críticas ciudadanas y lastimosas críticas políticas, con un tratado de extradición a firmar con un país que no existe como tal y que es una mera conjunción de tribus asesinas.
Que sea lo que tenga que ser, pero que sepamos solucionarlo cuanto antes. Aunque me temo que la lección seguirá pendiente de aprendizaje...

servido por Raúl sin comentarios compártelo

30 Septiembre 2009

Miradas que hablan

Me pregunto si será Ricardo Darín el verdadero responsable de que el más sencillo de los productos cinematográficos sea el que más conmueve. Si en Argentina se inventó el lenguaje definitivo del séptimo arte que más merece la pena. Véase "El secreto de sus ojos".
Un comunicador le decía a Darín en una de sus incursiones mediáticas de estos días que, cuando salía de una de sus películas, sentía que, por fin, había ido al cine. Al de verdad. Pocas veces un filme tan sencillamente tejido articula una historia tan increíble y conmovedora.
A Campanella no le hacen falta grandes artificios. Se agarra a unos actores sobradamente solventes, a una mezcla magistral de humor a la argentina y de historias un tanto más oscuras.
Ricardo Darín y Soledad Villamil acaban por encontrarse tras dos décadas de convivencia laboral y afectiva. Y él se guía por una intuición infalible para sacar a relucir las entrañas de un terrible caso que pone en equilibrio su futuro profesional.
Inicio con toques de humor; parte central inevitablemente más desconcertante, ante tanto que resolver en el caso; desenlace impactante con toques de melancolía por los años perdidos y las oportunidades desperdiciadas en la vida en general, y en el amor en particular.
No hay palabras. El cine argentino vuelve a evidenciar la necesidad de las historias, de los guiones, de los buenos actores. Del poder de la sencillez y de lo pausado y meditado, frente a lo vacío, lo artificioso, lo que no llega al corazón.

Ah, dicen que en Argentina la crisis ha fabricado su capacidad de ingenio. Desde algo, algo tienen...

servido por Raúl sin comentarios compártelo

22 Septiembre 2009

El lenguaje del odio

Me sorprende como pocas veces Tarantino. Tras toda una carrera en la que sus rasgos distintivos eran evidentes, hace un guiño al cine clásico y recrea como nunca una época, unos sonidos y músicas y un lenguaje del odio que cundió en una Europa que no hemos conocido.
"Malditos bastardos" es una pequeña joya. Son algunas de sus escenas las que rompen un ritmo pausado, muy detallista y dejan el sabor extravagante que tiñe el cine de Tarantino. Hay sangre, como en anteriores, pero en menos cantidad y buscando otras reacciones en el espectador.
Quizás no me acaba de convencer el rol que viene desempeñando Brad Pitt en sus últimos filmes. Vale, sí, suyos son determinados momentos de ruptura, de risa (diríamos). Pero el papel de macarra con ínfulas no soy capaz de asimilarlo...
Tarantino no escatima en recursos. La escena final de la quema de un cine reconvertido en exhibidor de propaganda nazi es toda una revisión atrevida de la que fue verdadera historia del régimen de Hitler. Pero no deja de remover mentalidades, aunque sólo sea ficción.

servido por Raúl sin comentarios compártelo

15 Septiembre 2009

El surfista alfarero

No seré el que descubra que el cine de Patrick Swayze tuvo luces y sombras. Pero tampoco voy a sorprender diciendo que no pocas películas del actor tristemente fallecido hoy perviven y pervivirán en nuestra memoria: "Dirty dancing", "Ghost", "Le llaman Bodhi"...
Convertido en icono generacional, su muerte llegó silenciosa. La enfermedad le mantenía alejado de los focos desde hacía ya varios meses. Sin embargo, "The beast", su más reciente trabajo a modo de serie televisiva, se emite aún en España.
De nuevo, la tele dio la última oportunidad de brillar a alguien que lo merecía. A uno más de entre los veteranos que se encuentran fuera de lugar una vez que traspasan una edad que todavía anida en la juventud. Sólo es elevada para los exigentes productores y jerifaltes.
Muchos lloran hoy a Patrick Swayze. Guardan la lucha de un hombre contra una de las más crueles enfermedades. Palidecen al pensar que sus dotes como surfista, bailarín o artesano alfarero junto a Demi Moore son parte de nuestro cine popular más reciente y exitoso.
Éxito no siempre significa crítica positiva. Pero algo tendrá que hace a esas producciones parte de nuestras vidas. Digo yo.

servido por Raúl 1 comentario compártelo

11 Septiembre 2009

Lo que la tele ha unido...

La televisión se paraliza este soleado viernes hablando de una famosa mujer que casi todos conocerán gracias a un ex que sigue siendo torero y a una hija fruto del amor entre ambos. El Defensor del Menor quiere investigar si su comportamiento como madre es o no encomiable.
Los magazines matinales indagan en el asunto, como si la crisis económica o esa cortina de humo llamada gripe A se hubiesen esfumado. No importa otra cosa tanto como ésta. Lo que más miedo me da es que el tema acaba de empezar, aunque ya estemos verdaderamente hartos del mismo.
La mujer en cuestión ha expuesto toda su vida ante el ojo público en la última década, que se dice pronto. Se dice valedora de la causa de su hija. Y no seré yo el que lo niegue, no estoy por encima del bien del mal. Pero, como mero opinador, diré que todos se lucran aquí. Hasta el apuntador.
Y como periodista no sé si me asusta más el deleznable tratamiento de tan chusca pandilla o el hecho constatable de que la audiencia sube como la espuma en el momento en que aparecen sus integrantes. O que la prensa rosa no veo yo por dónde naufraga, porque resiste incólume...
Semeja que una cadena será la defensora de la causa de esta mujer, que otra luchará contra ella, que algunos periodistas dejarán sus vergüenzas y necesarias imparcialidades en el camerino y que la guerra estallará de una vez por todas. El futuro de una menor, en vivo y en directo.
¿A qué todos sabéis a quién me refiero? Pues eso.

servido por Raúl sin comentarios compártelo

5 Agosto 2009

A 48 horas vista de Springsteen

Me imagino que, estando como estoy en plenas vacaciones, me perdonarán estos días de ausencia. Desde mi retiro mental, me reencuentro con este perfil bloguero en plena resaca de lo que yo mismo pude ver hace dos días en el Monte do Gozo. No sólo vi a Springsteen...
Su polémico concierto en Santiago corre el peligro de convertirse, si es que no lo es ya, en una serpiente de verano. Unas muy fundadas quejas ciudadanas que una promotora se pasa por el arco del triunfo para pasmo colectivo y sin que nadie, al menos por ahora, haga justicia.
Hablo también de una polémica veraniega porque, quizás, no encontraría el mismo eco en octubre que en plena sequía informativa estival. Es cierto, podría ser así.
Y no sé si podría haber ocurrido una desgracia, como muchos vaticinan cuales agoreros, pero sí es cierto que nos comportamos como adultos que somos. Nadie protestó a gritos ni se lanzó sobre cualquier recogedor de entradas, no nos hemos comportado como indeseables.
Llega, entonces, el eterno dilema. Las denuncias servirán para poco (o nada), pero, claro, alguien tiene que formularlas para dejar constancia de tal desaguisado. Máxime cuando no fueron pocos los que se quedaron fuera, pese a que mediasen una entradita y 74 euros a espaldas de ésta.
Bruce Springsteen superó el 10. Voz impecable, los gestos que hacen ganarse a un público, canciones que no habían sonado en su gira por otras ciudades... los ecos de toda una generación, también lo que resuena de mi infancia musical. Y qué versiones las de esa noche...
Una reforma infame del Monte do Gozo que nos deja en pañales ante el Xacobeo pero, por encima de todo, una promotora que se ríe del público: "fueron pocas las personas que no pudieron entrar".
Certifico, yo mismo, que las puertas se abrieron tarde, que los accesos rozaban el patetismo cual lodazal de pueblo tercermundista. La prensa comprueba que el Boss llegó mucho más temprano de lo que dice la promotora: no hay excusa de retrasos en el previo al concierto.
Él cumplió como nunca, pero a sus organizadores habría que ponerlos en una lista negra... quién sabe si esto servirá realmente para algo.

servido por Raúl sin comentarios compártelo

22 Julio 2009

Espiral informativa

En el día en que Galicia confirma que "there is no summer", un tesorero de un partido impasible declara en el Juzgado y servidor confirma lo que tiene y debe hacer con su vida (pequeña revelación personal), me ratifico en que un pequeño detalle puede decir muchas cosas.
Tanto en ese detalle personal como en la política o la prensa que nos parió. Sin querer sentar cátedra, porque ni quiero ni puedo/debo, no dejo de abrir los ojos hasta alcanzar el tamaño de platos viendo algunas portadas de hoy.
Y algo tendrán, porque he oído a gente muy distinta hablando de ello. "El Mundo" se atreve con un titular de grandes dimensiones en portada, titular cuando menos llamativo: "La foto de la vergüenza".
Se ve que, de repente, nos hemos acordado de Gibraltar. "ABC" y "La Razón" discurren por derroteros muy semejantes. Ojo, que ni yo mismo acabo de verle la utilidad a la visita de ayer de Moratinos al Peñón, pero esto ya es muy fuerte...
"El País", por el contrario, no luce foto gibraltareña en portada. Sintomático. Y "Público", en una acción hoy criticada por algunos compañeros, se despacha con una primera plana que más parece de enciclopedia que de un rotativo del 22 de julio de 2009.
Incluso, su ex director, que me ha merecido siempre el mayor de los respetos y hasta admiraciones, dice en su blog que las páginas dedicadas hoy en "Público" a, pásmense, el aniversario del nombramiento de Juan Carlos I como sucesor de Franco son "lecturas para hoy".
Hasta donde me deja recordar mi joven memoria, una Constitución ratificó al monarca. Menear, como dice el informador, a estas alturas el tema de la legitimidad o idoneidad monárquica es aburrido, cansino, reiterativo y absurdo.
Máxime intentando dar lecciones de periodismo diciendo que "la mayoría de los diarios olvidan el bonito aniversario". La discutible sucesión en la Jefatura del Estado, repito, está ratificada por un indudable referéndum del 6 de diciembre de 1978.
Dije que no quería sentar cátedra. Y detesto que algunos intenten hacerlo. Nadie tiene la verdad absoluta de su parte. Ah, y la ciudadanía es la que dicta la historia, no la prensa ni los políticos, llámenme utópico.
¿"El dedazo que valió la Corona"?, ¿"El Rey juró lealtad a Franco (muerto) y todas sus leyes (derogadas)"?, ¿"Majestad, está usted despedido"?, ¿¿¿"Todos pendientes de la nueva sucesión"??? Gracietas y prepotencias, en esa otra ventanilla. A mí, déjenme en paz.

servido por Raúl sin comentarios compártelo


Sobre mí

Avatar de Raúl

Perdido en mi habitación

Ferrol, España
ver perfil »
contacto »
Periodista (Ferrol, 23 de abril de 1982)

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera